Personas mayores y COVID-19

¿Cómo resguardar la salud mental de personas mayores en este contexto de crisis sanitaria COVID-19?

Que importante es cuidarnos y tomar decisiones saludables para las personas mayores que nos rodean. Acá te dejamos recomendaciones de la sicóloga Sara Caro, (titulada y magistrada en Trabajo Social en la UC) que puedes seguir:

  1. Cuidarse antes que alarmarse. Si bien es importante que las personas mayores tengan conciencia de que son parte del grupo de riesgo, es igualmente importante tomar los resguardos necesarios: disminuir lo máximo posible el contacto social físico, vacunarse contra la influenza, no descuidar los tratamientos previos que estén recibiendo, entre las principales medidas. Seguir estos comportamientos de autocuidado ayudan a disminuir la ansiedad, y a que las personas mayores se sientan responsables y que están haciéndose cargo de su salud.

  2. También es importante darle cabida a las emociones y pensamientos difíciles o negativos que se pueden tener, tales como miedo, angustia o soledad. Todo ello debe ser entendido en un contexto de estrés e incertidumbre que todos estamos viviendo, y por lo tanto, no alarmarse. Hay un período de adaptación, pero lo importante es que de a poco, vamos generando una rutina dentro de la cuarentena, que debe contener momentos de placer y agrado en nuestro hogar, y que pueden ser tan diversos como los gustos de cada cual: jugar, leer, escuchar música, cuidar las plantas, cocinar con calma, rezar, compartir con la mascota, pintar, hablar por teléfono con familiares y amigos, por poner algunos ejemplos.

  3. Es clave para resguardar la salud mental que la dosis de información y noticias sea puntual y breve. Fundamental es que al momento de las comidas y en las horas previas a dormir, se cuiden de no exponerse a información y noticias de la contingencia. Se sugiere poner música que sea del agrado de cada uno y realizar ejercicios simples de respiración. Esto ayuda a que la mente rápidamente se despeje y encuentre calma.

  4. Para mantener una convivencia saludable y que no agregue estrés a la situación, es importante comprender -para aceptar- la situación que cada uno está viviendo y cómo la está viviendo, desde la empatía y el respeto por las preocupaciones e intereses de cada cual. En momentos de aislamiento social, vivir con otras personas puede ser un factor protector que nos da la oportunidad de mantener conversaciones con otro, sentirse acompañado, compartir las comidas, interactuar. La convivencia sana requiere abandonar los prejuicios que muchas veces priman sobre las personas mayores y la vejez, y este espacio puede ayudar a conocerlos mejor y a reconocerse en ellos también.

  5. Si tienes familiares mayores que no viven contigo, mantener contacto vía telefónica si no es posible visitarlo; para aquellos que tienen celular con internet, realizar videollamadas al menos una vez al día, para que se sientan acompañados. Si viven en edificios o comunidad, identificar alguna red de apoyo que pueda tener un contacto distante pero más frecuente con la persona mayor, ya sea algún vecino más joven o algún integrante del comité o administración, o red de voluntarios, que puedan estar alerta de las necesidades de comida, medicamentos o compañía que la persona pueda tener. Este llamado no es solo para la familia, sino también para todos nosotros como comunidad, todos tenemos una responsabilidad con los mayores.